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Tesla y Bowie: los hombres que no vendieron al mundo

En 2006, en la película The Prestige de Christopher Nolan, el mago Robert Angier (Hugh Jackman) mira con asombro la aparición entre cientos de rayos eléctricos de Nikola Tesla. El espectador queda atónito: el famoso científico es interpretado por el Duque Blanco, David Bowie, quien camina hacia él, le da la mano y le enciende, con su carga corporal de corriente alterna, una bombilla en la otra.

David Bowie encendiendo una bombilla en la mano de Hugh Jackman en The Prestige.
David Bowie encendiendo una bombilla en la mano de Hugh Jackman en The Prestige.

Bowie fue elegido por Nolan porque el director buscaba a una persona que, sin ser una súperestrella de cine, tuviera una presencia carismática y notoria. Y no es lo único que compartía el ícono del glam con el inventor serbio. Nikola Tesla recibía a periodistas en su habitación del Hotel Governor Clinton en Manhattan y en esos encuentros disfrutaba haciendo especulaciones sobre el futuro. Por su parte, Bowie, entrevistado por Jeremy Paxman en 1999 para la BBC, también habló sobre el impacto del Internet en el porvenir.

Ambos, visionarios del mañana, soñaban con que un día la tecnología beneficiara a los habitantes del mundo, para hacer de éste un lugar mejor. Ambos tenían también, un enemigo en común: el mercantilismo… ese afán por explotar de más cuanto no debería ser objeto del comercio feroz, que uno identificaba en Thomas Alva Edison y el otro en Steve Jobs.
Nikola Tesla entabló discusiones con Alva Edison cuando éste intentó boicotear la corriente alterna, más segura y accesible para todos y cuyo transporte había sido perfeccionado por Tesla, debido a que a Edison le convenía más seguir comerciando con la corriente continua. David Bowie no simpatizaba mucho con Jobs desde que se empeñó en convertir la música en un artículo de lujo a través de un medio libre: Internet.

Predicciones que se hacen realidad

“Cualquier persona, en tierra o mar, podrá recibir noticias de cualquier lugar del mundo o mensajes particulares destinados sólo a ella con un aparato sencillo y barato que cabe en el bolsillo”, soñaba Tesla. Y sí, seguro todos han pensado en su smartphone. Hoy en día el Internet le añadió un plus: la calidad, detalle, velocidad e inmediatez de la información.

Tanto Tesla como Bowie soñaban con intercomunicar al mundo.
Tanto Tesla como Bowie soñaban con intercomunicar al mundo.

Internet, la misma fuerza de potencial inimaginable que, según Bowie, cargaba para el rock’n roll “la bandera de lo subversivo y lo rebelde, lo caótico y lo nihilista”. “Olvídate del elemento Microsoft –dijo–, los monopolios en Internet no existen”. Y si no le creen, vean cómo nacen, caen y triunfan más startups cada día.
Esos monopolios que Nikola tanto detestaba, y que casi logra destruir con la Torre Wardenclyffe (torre de alta tensión con una antena de 30 metros de altura que permitiría la telefonía comercial transatlántica, impulsar las retransmisiones radiofónicas y conducir energía de forma inalámbrica y gratuita). Su torre planeaba romper las barreras.
Justo como David Bowie auguró que el Internet las rompería entre los artistas y el público. En 1998, en la BowieNet se compartían todas las imágenes, videos e información posibles sobre la carrera musical del Duque Blanco. Hoy, Instagram, Twitter y Facebook sirven para desmitificar la vida de los famosos y mostrarnos que son seres de carne y hueso, como nosotros. Nos acercan.
BowieNet en 1998.
BowieNet en 1998.

Aquello para lo que el radio de Tesla (invención atribuida erróneamente a Guglielmo Marconi) sirvió antes de que existiera el streaming por Internet: hacer que una voz recorriera grandes distancias hasta llegar a oídos lejanos. La transmisión de música que el radio hizo posible y después sería perfeccionada por Bowie, cuando, en 1996 publicó Telling Lies exclusivamente por Internet, convirtiéndose en el pionero de las herramientas tecnológicas de la era digital de la música.
Así, el físico y el artista le sacaron la lengua al disco gramofónico y al CD respectivamente. Lograron que la música fuera accesible para todos, “como el agua corriente o la electricidad”, diría el chico de Brixton. Visionarios del futuro que hicieron posible que encender las luces de la casa y escuchar una canción tan simple como pulsar un botón. Entonces, who won?
https://www.youtube.com/watch?v=z20-0kKJVN4

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