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El mito de la nube

¿La nube es segura? O, en dado caso, ¿es mejor que resguarde mis archivos y la información de mis clientes en mis propios servidores inside? Con el boom del cloud storage o almacenamiento en nube, será común que se encuentre con estas preguntas más de una vez, e incluso es probable que usted mismo se las haya realizado.
En primer lugar, no existe una sola nube. Éste es un concepto que se ha generalizado para describir un tipo de almacenamiento que surgió en 1960, pero se popularizó hasta la década de 1990, cuando el ancho de banda permitió que este servicio fuera una realidad.
Como tal, explica Jorge Molina, director regional de Google Works para Latinoamérica, existen nubes como empresas que brindan este servicio. Por lo que no tendrán la misma seguridad las compañías que tengan sus archivos almacenados con Google o con Dropbox o con cualquier otra compañía del mercado.

Un poco de historia

La idea fue introducida por J.C.R. Licklider, encargado de desarrollo del Advanced Research Projects Agency Network (Arpanet), en 1969.
Su visión era que cualquiera en el planeta estuviera interconectado y tuviera acceso a programas y datos desde cualquier web, de cualquier lugar, explica Margaret Lewis, directora de product marketing de AMD, “es una visión que suena muy similar a lo que llamamos cloud computing”.
Para otros expertos, el concepto puede atribuírsele a John McCarthy, quien propuso la idea de que la computación fuera usada como un servicio público.
Fue hasta los noventas (mediados de la década del milenio en Latinoamérica), cuando el Internet alcanzó anchos de banda considerable para poder ofrecer esta clase de servicio a las masas. Por lo que su desarrollo resultó bastante tardío.
Uno de los principales parteaguas para la historia de la computación en nube, se dio con la llegada de Salesforce en 1999, siendo pioneros del concepto al entregar aplicaciones empresariales a través de un simple sitio web. La empresa de servicios sirvió para abrir camino tanto para las empresas especializadas como para el software más mainstream en cuanto a entregar aplicaciones con funcionabilidad desde Internet.
El segundo desarrollador fue Amazon Web Services en 2002, que proveyó de una suite con base en la nube, de servicios que incluían almacenamiento, computación e incluso inteligencia humana a través de Amazon Mechanical Turk.
Para 2006, Amazon lanzó su Elastic Compute Cloud (EC2) como un servicio web para que permitía a la pequeñas compañías y personas físicas, rentar computadoras para ejecutar sus propias aplicaciones.
“Amazon ESC2/S3 fue el primer servicio accesible de infraestructura computacional con base en la nube”, señaló Jeremy Allaire, CEO de Brightcove – compañía que brinda soluciones de software as a service (SaaS) como plataforma de video para estaciones de televisión y periódicos británicos.
El siguiente momento relevante para esta historia llegó en 2009, cuando Web 2.0 llegó a su máximo esplendor (este término, o web social, comprende a los sitios que facilitan compartir información, poseen un diseño centrado en el usuario y la colaboración). Entonces Google y otras grandes compañías comenzaron a ofrecer aplicaciones empresariales basadas en el navegador, tales como Google Apps.
“La contribución más importante para la computación en nube fue el surgimiento de killer apps de los gigantes tecnológicos como Microsoft o Google. Cuando estas compañías lanzan servicios, estos llegan de una forma más fácil y confiable de consumir, el efecto en cadena para la industria provocó una aceptación general con los servicios en línea”. Explica Dan Germain, jefe de tecnología e IT de Cobweb Solutions.

El mercado y el futuro de la nube

Las aplicaciones en web con base en la nube han crecido para proporcionar servicios que van más allá del hosting. Por ejemplo, CloudFlare proporciona servicios de proxy, lo cual permite contrarrestar ataques como los DDOS, gracias a que la compañía posee una gran cantidad de data centers, esto genera que el ataque pueda ser encapsulado y el sitio se mantenga activo desde otro punto. Explica Felipe Tribaldos, Director para América Latina de CloudFlare.
Google nació en la nube, por lo tanto sus procedimientos son extremadamente rigurosos. Enrique Garza, manager de ingeniería de Google Works Latam, señaló que existen varios momentos de encriptación que vuelven relativamente imposible que sean hackeados (“Incluso usando todo el poder de nuestros servidores de manera conjunta, esta labor sería terriblemente titánica”, puntualizó Jorge Molina).
Por ejemplo, al momento de que un usuario entra a su cuenta de Gmail y manda un correo, durante el primer momento “Del usuario al servidor” se da la primera encriptación, el mensaje se diluye en varias partes “confetis”, y se mandan a diversos Data Centers (el de latinoamérica se encuentra en Chile), las “llaves” necesarias para desencriptar el mensaje también se encriptan, finalmente, durante el proceso de traducción entre servidor y el usuario receptor, todos los pedazos se vuelven a unir.
El futuro de los servicios en la nube, como Creative Cloud de Adobe, Amazon S3, iCloud de Apple, la diversa gama de aplicaciones de Google o el almacenamiento de Dropbox, es brindar no sólo modelos de seguridad y encriptación, o bots para análisis de big data, sino proporcionar aplicaciones de machine learning capaces de prever las necesidades de los usuarios y brindar soluciones de manera proactiva.

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